Cristo en vosotros, la esperanza de gloria

Romanos 3.28

Ser justificado ante Dios y el ser perdonado por Dios no es lo mismo.

Ser perdonado indica que soy culpable y que mi delito no se cuenta.

Ser justificado implica que he sido juzgado y hallado inocente.

La justificación es un acto legal. Significa declarar que alguien es justo. Es un veredicto.

La manera ordinaria de ser justificado en un tribunal humano es guardar la ley. En ese caso el jurado y el juez sencillamente declaran lo que es cierto en usted: Usted guarda la ley. Eso lo justifica.

Pero ante el tribunal de Dios, no hemos guardado la ley. Por lo tanto, en términos ordinarios, no tenemos esperanza de ser justificados.

No podemos ser justificados por nuestras obras, nuestras obras nos condenan; Así que solo podemos ser justificados por Dios.

Romanos 3:24; 3:26, 28

Dios justifica al impío que confía en él, por dos razones:

Primera Razón: Cristo derramó su sangre para “cancelar la culpa” de nuestro delito.

Así, pues, dice «Hemos sido justificados por su sangre» (Romanos 5:9). Pero eso es solo la eliminación del pecado. No nos declara justos. Cancelar nuestros fracasos en mantener la ley no es lo mismo que declararnos guardadores de la ley.

Cancelar nuestros pecados no es lo mismo que declararnos justos. La cancelación debe ocurrir.

Segunda Razón: La obediencia de Cristo “proveyó la justicia” que necesitábamos para ser justificados en el tribunal de Dios.

La Justificación no es simplemente la cancelación de nuestra injusticia. Es también el traspaso a nosotros de la justicia de Cristo. Fil. 3:9.

Las demandas de Dios para entrar en la vida eterna no son meramente que nuestra injusticia sea cancelada, sino que nuestra perfecta justicia se establezca.

Dios miró la perfecta justicia de Cristo y nos declaró justos con la justicia de Cristo. Romanos 5:19

El sufrimiento de Cristo es el sufrimiento que nuestra injusticia merecía. Isaías 53:5

El sufrimiento y la obediencia de Cristo llegaron a ser la base de nuestra justificación. Filipenses 2:8.

(Al morir por tu injusticia y vuelve a vivir, ya no te pueden juzgar)

La muerte de Cristo llegó a ser la base de nuestro perdón y nuestra perfección. 2Co. 5:21, quiere decir que nuestros pecados estuvieron sobre Cristo y su justicia está ahora los que ponen su confianza en él.

Jesucristo cancela nuestros pecados

y traspasa su justicia para que seamos justos ante Dios

Fuente: "La Pasión de Cristo"

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